Fiach Dubh

Fiach Dubh
Fiach Dubh

lunes, 1 de diciembre de 2014

Tus párpados
acarician mis pupilas
en las noches vacías;
tus labios carmesí
anuncian los suspiros,
ahora tan lejanos…

Concuerdo,
los instantes pueden callar;
la eternidad fue un suspiro,
una hogaza de pan
que acaba rápidamente;
una lluvia de verano,
un rocío matutino,
un despertar.
Concuerdo,
la eternidad se hizo trizas,
y quedo marcada
con el silencio en tu mirada.
Tus labios sonríen,
tan lejanos
Y mi sonrisa es una mentira…

Supongo que debo despedirme
de aquel niño azulado,
de aquel esbozo perdido.
Ahora las palabras bastan,
¿te das cuenta?
Ahora los versos son cargas inútiles,
decirlo es sencillo…
Y no me malentiendas,
el peso del silencio
cuesta sangre;
y las voces son caudales
acunando los motivos
en una hoja de cristal afilado.

Metáforas…
Tantos versos inútiles
para decirte que te extraño;
tantos versos sosos,
para decirte que te amo,
pero que debes partir…
Yo me quedaré,
sólo un rato más, ¿si?
Unos minutos,
o quizás algunos segundos,
bajo la lluvia,
en una banca de piedra;
tu cabeza reposa en mi brazo,
o eso imagino;
tu voz cubre la mía,
y llueve el silencio,
nuestro silencio…
Tú debes partir,
pero yo me quedaré allí,
sólo un rato más,
acariciando tus manos heladas
que se desvanecen;
sintiendo mi corazón acelerado,
por la emoción.
Me quedaré sólo un poco más,
descuida…

Por favor, perdona mi osadía…
Sólo un rato más, y me voy;
tú descansa… ve en paz…

Azdulella,
mi ángel,
mi estrella…
Mi hada azul,
mi nomeolvides,
mi corazón…
Ve, tranquila, ve…
Vas a brillar,
y estaré feliz…
Sonríe, y ve…
Ve, vas a brillar,
y si puedo, estaré aquí;
pero te pido un minuto más,
en esta banca vacía
bajo la lluvia.
Yo me quedo,

vete ya.

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