Fiach Dubh

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Fiach Dubh

sábado, 1 de noviembre de 2014

Respuesta

Una estrella lejana escribió hace poco:
*Quiero un relato. 
Quiero una chispa. 
Quiero adueñarme del pasado y recuperar lo que me pertenecía y se ha quedado atrás.
Lo que han dejado atrás...
Lo que has dejado atrás.*
(Versos de Alba Rico)

Su nombre es Alba Rico. 

¿Por qué decidí citarla? Quizás por que comparto aquel vacío, y aquella sensación de que falta poco para explotar…


Porque mis versos quedan vacíos, muertos en una hoja de papel, y resultan ser una mancha de tinta perdida.
Porque no consigo hallar el sentido, no consigo hilar aquellas palabras, no consigo aquella entidad completa…

Escribo, y trato, sin poder dormir si quiera.
Escribo, buscando… ¿Qué busco?
Lo que busco no puedo ni si quiera nombrarlo o definirlo… Y la hoja sigue vacía, manchada con versos oscuros y muertos, tan muertos como mis ojos, o mi boca.

Mi voz tiembla sin hallar nada que decir, sin poder decir nada.

El insomnio es certero, en un desgaste continuo, y las palabras siguen ocultas, perdidas en mi mente, perdidas en murmullos chirriantes.

Las puertas se rompen.
Aquellas voces lentamente se hacen notar, en diferentes armonías, quebrando los sentidos humanos, con silencios plenos y diferentes.
Las puertas de mármol negro quedan rotas, y los sellos de sangre lentamente se desvanecen. Lo que palpita se cierra, y lo que muere se abre, con pétalos azulados cuyas puntas comienzan a ser oscuras y grises.

Aquella explosión cromática dónde sólo persisten cuatro voces, ¿cómo explicarla?

Los puntos suspensivos son cada vez más abundantes. Los párpados vacíos que sueño cada noche, con alas de cuervo y cientos de ojos perforados…

Todo comienza. Cada silencio acaba, llevándose una plenitud dónde respirar era un sacrilegio…

Se desvanece.

El dique está roto, las puertas cuelgan sobre sus goznes oxidados.
Las voces hallan los caminos, y mis oídos quedan cegados en armonías cacofónicas, repetitivas, distantes y cercanas…
Los latidos ya no calman las mejillas rotas.

Sus labios de ceniza me buscan en silencio, con una sonrisa irónica, dónde se pierde… ¿Qué?

Los versos se deshacen, las palabras resultan ser únicamente nulidades, resultan ser cuerpos putrefactos vacíos, y el cuervo que las escribía se aleja con cautela…

Ahora,
¿Qué queda?
Si las palabras
No me alcanzan…
Si sólo puedo añadir
Puntos suspensivos
Dónde abunda el vacío.
¿Dónde quedan
Las palabras?
El mármol reluce
Sonriendo
Ante mi tonta
Insistencia.

Un cuervo… ¿Qué me queda?
Cuervos putrefactos, versos inacabados, y lenguas amoratadas. Eso me acompaña. Ella, la Ausencia, me atrapa con facilidad, y no me queda nada por hacer…

¿Han visto a un cuerpo con hilos de marioneta, con cuatros ojos sangrando? Es un raro espectáculo. No es algo agradable de ver, pese a que algunas de sus plumas aún persisten en azul.

No queda nada que escribir,
Y ningún verso
Posee vida,
Ninguna palabra
Me
Habita…

Deshabitado,
Ciego,
Sordo,
Con versos rotos…
Y palabras
Perdidas…

Respondo a las estrellas, que mis palabras mueren antes de salir… Que la hoja queda vacía, y no hay belleza en lo que un cuervo porta… El vacío me habita.
Respondo a las estrellas, que ya no logro ver la Luna, y sólo queda el Sol gris.
Respondo a las estrellas, que también voy a explotar…


Y que este texto es sólo un cadáver putrefacto y agusanado… Pero, ¿qué más da?



Cuervo Azul





Los versos enmarcados por ** pertenecen a Alba Rico Barrio, una excelente escritora que admiro y que me inspira. Aquí está el link del texto citado: http://garabatolvidado.blogspot.fr/2014/10/caca-seria.html


Este texto fue inspirado por aquella entrada de su blog, ya que al leerla tuve la necesidad de expresar algo que también sucedía en mí. Saludos a Alba Rico, y un fuerte abrazo.

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