Fiach Dubh

Fiach Dubh
Fiach Dubh

lunes, 17 de noviembre de 2014

Quemas mis párpados,
y quiebras mis sentidos exangües…
¿Por qué?
Tus párpados perciben mi silencio
en ánimas redundantes y chirriantes;
aderezan los sentidos que me quedan
con silencios mal habidos…

Quemas mis pestañas
marcando el hierro en mi pecho;
resumes lentamente los versos perdidos
en una expresión corta y sencilla…

Basta.
Ya es suficiente,
¿no lo crees?

Quemas mis ojos,
con sal humeante y hiel;
endulzas las mañanas de un café
con azúcar para té.
Acaricias lentamente los suspiros
con tus uñas delicadas,
escribes mis latidos
en una tormenta de vacíos,
desechados al olvido
sin dudar…

Basta.
Por favor…

Los silencios no son nada ahora,
y cada verso es inútil:
choca en cada mirada desatenta,
en algo que se perdió,
y se pierde,
y no se halla…
no se halla…

Los silencios habitan
cada cumbre borrascosa,
los minutos cubren lentamente
las cortinas…
Ahora las cortinas son un sudario.

Habitas aún…
¿Por qué?
Ya basta…

Si la Luna me permite,
Hallaré el quebranto en cada latido,
y detendré esta cacofonía.

Si la Luna no me olvida,
cobraré cada sentido
en tiempo perdido.

Si la Luna lo dicta,
hallaré algo digno
en mis retazos rotos.

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