Fiach Dubh

Fiach Dubh
Fiach Dubh

domingo, 24 de agosto de 2014

Te extraño.
Cada noche podría esconderse en tus besos. O cada beso tuyo podría ser una de mis noches, ¿no crees? Un sueño podría resumirse en un latido, en un silencio, en una sonrisa… o en una lágrima. ¿Cómo elegir? No es posible.
Cada noche mía, es tuya. Habitas mi esencia, y mis sentidos te buscan. Mis lágrimas agonizan, buscando tus labios. Mis párpados se hunden, en un páramo de eternidades rotas, buscando un pétalo azulado dónde dejaste una marca de tus labios. Mis latidos escapan, huyen desbocados en cada pequeño recuerdo nuestro.
Abro mis ojos, y descubro tu mirada. ¿Cómo describir aquel despertar? Creo que las palabras no bastarían. Descubro aquella chispa de sensualidad y alegría, y observo tus cejas danzando en mil y un gestos, en aquella expresividad tuya que tanto me encantaba. ¿Recuerdas cuantas fotos tomé de tus gestos y muecas? Sabes… Las fotos nunca serían suficientes. Nunca serán bastantes. Tienes aquella costumbre, tantas muecas en un solo instante…
¿De qué sirve escribir? La verdad que ahora quizás escriba para pensarte, o buscarte. Es curioso… Escribir me hace sentirte. Como si estuviera en tu regazo, con mi pequeño cuaderno o alguno de mis blocks de nota… mientras que tu observas, o me cuentas tu día, o sencillamente existes, y me permites sentirte.
Tus manos siempre han sido pequeñas. ¿Hay magia que no domines? Lo dudo. Cuando tus manos recorrían mi piel, no había silencio, ni insomnio. Había paz, aquella paz que sólo hallas en un cielo dónde la Luna desciende y danza con tranquilidad. Cada noche, siento que me acoges, en tu mirada de miel y tus pestañas calladas.  Lo necesito… Cada noche, necesito cada instante viajero, que atraviesa el cielo en alas de plata, y halla el camino a mi cuarto vacío.
¿Por qué no estás aquí? ¿Por qué no estoy yo, en la orilla de tu cama, acariciando tu cabello en silencio mientras duermes? No hay sentido alguno… ¿Qué hago lejos de ti? ¿Qué hago sin tu perfume, sin  tu mirada de miel, sin tu sonrisa de recuerdos? ¿Qué hago sin tus labios dulces, tiernos y nunca callados?
Por favor, no te vayas… ¿Luna, dónde estás? Luna, no la lleves… ¡Por favor! La necesito.
Quédate a mi lado, en cada verso perdido, y cada oscuro latido. Te necesito. Si la Luna se va, ataré las estrellas en una noche de instantes, dónde puedas quedarte conmigo. Si las estrellas fallan, ataré la noche misma, a mi alma vacía, para hallarte conmigo cuando los grillos cantan, y las nubes descansan… Sólo quiero sentirte, y sentir tus labios en los míos… Sentir que descanso en tus pequeños brazos, y soñar… soñar… soñar contigo.
Mi alma está perdida… ¿Qué puedo hallar? Necesito que me halles, y me busques. Necesito que me tomes, en un abrazo tuyo. Sólo puede ser tuyo, mi cielo. ¿Qué puedo hallar, si escondes tus pupilas? ¿Qué puedo vivir, si tus silencios se hacen largos? Necesito tus mejillas, en una lágrima escondida, y esconderme en tu pecho.
Tú lo eres. Tú eres la noche que busco, una noche azulada cómo un jardín de nomeolvides. Una noche tan tuya, y tan mía, ¿no crees? Podrías tomar mi mano, y conducir mis pasos, sobre cielo e infierno, en una búsqueda eterna de una sonrisa nuestra. La distancia queda marchita, queda vencida. Sólo tomaré tu mano, y sentiré tu palpitar dulce.
Te extraño. No puedo escribir más, no sé cómo explicarlo. Tus abrazos me hacen falta. Tus besos me hacen falta. Tu mirada, cada movimiento que haces con tus cejas. Tu nariz sonrojada, tu frente de eternidad… Cada verso busca un retrato tuyo, para acomodarlo en mi lecho, y abrazarlo en silencio.

Te extraño.

1 comentario:

Mariann Sanchez dijo...

Te extraño... no quiero extrañarte yo te quiero a mi lado... vuelve, también te necesito.