Fiach Dubh

Fiach Dubh
Fiach Dubh

jueves, 24 de julio de 2014

Pude serlo

Aquella noche, sólo pude escribir.
Si escapaste en una lágrima, quiere que decir que lo entendiste.
Está bien.
Sólo puedo pedirte, que cuan leas esto, quemes esta misiva.

El piano se deslizaba, entre las miradas somnolientas.  La melancolía en notas quedaba grababa en el fuego que se apagaba, y la Luna que rodeaba con sus brazos mi cadáver roto.
Los minutos se hacen eternos
Mientras espero el salvoconducto.
Lo supiste, y lo sabes,
Pero ahora, todo cambió.

Me detuve en tu mejilla, y dejé que aquel se impregnara en mi no-cuerpo perdido.  Dejé que embriagara mis sentidos, cómo una copa de metheglin, o el jugo de amapolas que corría por sus venas abiertas. Aquella esencia se quedaba entre silencios, cómo acomodándose entre las notas cuerdas y llevándolas a la locura.
Las notas quedaban temblando, en una rápida y efervescente sucesión de motivos e instantes, y los latidos de su voz opacaban al ruiseñor.

Cesura, en mis sentidos,
Cesura, en tus latidos…
Silencio entre cada parpadear
Que nos une…
Ahora no lo es.

Me deslice despacio, recorriendo sus párpados, y corriendo cómo un niño entre sus delicadas pestañas. Corrí por su frente inmaculada, con el mismo cuidado que aquel que cruza un río congelado a punta de renacer. Corrí en silencio, persiguiendo el perfume, y la esencia labrada en fuego y escarcha.
Me perdí en su cabello. No recuerdo tanto, pero el perfume no podría olvidarlo.

Mis versos nunca podrán alcanzarte.
Las lágrimas se desunen
En crisálidas vacías.

Deslicé mis instantes por tu nariz, y pude dedicar el último a tus labios. Al verlos, tan callados, suaves… Delicados cómo el despertar de una melodía, embriagantes cómo el sueño de locura… Dejé que caiga una lágrima consumida, sin sal ni vida.

Se acaba.
Sólo tenía unos instantes
Y quise dártelos.

Lo supiste. Pero pude hacerlo. Pude volar en tus sueños, aunque sea un instante. Aquella noche, cuando dormiste sola, velé por ti. Y al despertar, cuando olvidaste mi nombre, y olvidaste la mirada que solíamos perder,  pude dejarte el instante póstumo.

Pude serlo. Pude ser tu anochecer, y agonizar al amanecer. Gracias.

No hay comentarios: