Fiach Dubh

Fiach Dubh
Fiach Dubh

martes, 17 de junio de 2014

Sólo un salto...

Saltar al vació. Que el cuerpo se astille, y se quiebre. Que la prisión se acabe. Carne putrefacta, barrotes hechos de sueño y sangre... Sólo son eso. Barreras, cárcel, grilletes y vendas que ocultan la visión perfecta e única. El hogar.
Saltar: Que no quede nada. Que los grises adoquines queden manchados por las gotas de lluvia. Que se hunda todo. Que la daga muerda la carne, que la piedra se haga polvo junto a los huesos. Sólo una prisión, en un lugar oscuro y hostil. En un lugar gris, lleno de ... de nada. No hay nada. Sólo gris.
Saltar.
Sólo un salto. Una barrera muy frágil, ¿verdad?
La libertad se esconde en la salud de las venas, y la sonrisa de un rostro moribundo, Las cadenas ahorcan los versos y ocultan todo en un abanico de posibilidades nulas y grises.
Saltar...
Sólo un salto...
Por favor...
Sólo uno sería suficiente, ¿verdad?
¿Dolor? ¿Importa? Una sonrisa. Una dulce sonrisa, que se disfruta en la esencia de un camino hallado, y un cuerpo echo polvo. No hay nada más. Sólo los barrotes helados de hueso y sangre, grises...¿Por que quedarse? ¿Por que seguir? ¿Que hay? No hay nada. Nada queda, nada habrá...
Me están esperando. Allí los veo, escucho sus voces. Los siento, caminando entre aquello y ello, caminando en aquel lugar lejano, dejando que los pasos escapen en un vacío y me hallen.
Ella llama. Hace mucho que no siento su mirada... Pero está conmigo. ¿Verdad? Viniste. Ya lo sé. Sólo un salto. Sólo un momento más... Sólo un instante rojo, lleno de un rocío guardado. Sólo un momento en blanco, y listo. Libertad. Tus brazos esperando... Allí, el lugar, el hogar. Sólo un momento, un salto, un "ya no más". Sólo uno.
Espérame. ¿Por qué me enviaste? Un páramo yermo, sin vida, sin silencio, sin notas, sin nada. ¿Por qué? ¿Por qué me alejaste de las estrellas, de los pétalos azules de tranquilos nomeolvides, que cuentan canciones de cuna y cantan historias sencillas?
¿Por qué? ¿Que hice? ¿Que hice para merecer esta eterna condena, esta llaga siempre abierta? Que hice... No lo sé. Desgarré mis nudillos buscando aflojar los barrotes. Desgarre mis muñecas, buscando abrir los grilletes. No pude... ¿Por qué?
Te seguiré. Ya no puedo seguir aquí. Sólo un salto... ¿Verdad?
Una solución tan sencilla, tan fácil. ¿Qué importará? Lo que no pertenece, nunca pertenecerá, nunca será parte de. Nunca. No hay manera de encajar una pieza incorrecta. La suavidad de la plata no queda en la majestad y dureza del oro. Nunca quedará. Aquel cuadro no encaja, no queda bien en una pared llena de trofeos. Sólo queda solo. Es el único camino en medio de un campo gris. Es la única respuesta, entre metal y hierro, sal y palabras vacías. Es lo único que hay, en este páramo sin lugares ni momentos.
Saltar...
Sólo un salto.

Es tan sencillo...

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