Fiach Dubh

Fiach Dubh
Fiach Dubh

martes, 15 de abril de 2014

Aquello que se quiebra

Aquello que se quiebra despacio…
No podría darle un nombre preciso.
Quisiera poder describirlo,
Y leerte en tu lecho
Las palabras vacías que me quedan.
Se quiebra y se hunde,
Se hunde y se acaba
Y empieza de nuevo…
¿Existe un final?
¿Un punto ciego dónde callen
Las ánimas vencidas
Y los rostros putrefactos?
No podría hallarlo,
En verdad no lo he buscado,
Y no podría hacerlo de nuevo.
¿Callamos bajo la Luna llena?
¿Dejamos las palabras,
Que nos queman ocultas,
Y desgarran nuestras gargantas sedientas?
Lo oculté en un precipicio
Que abrí en la baranda de tu balcón,
Y lo embadurné de gotas oscuras
Tatuadas en mi rostro
Y en fragmentos congelados de mis dedos.

Me inclino despacio,
Tomo un puñado de nieve
Y lo escondo en mi pecho.
Una estatua de mármol
Se acurruca a mis pies
Y me describe los silencios que la aquejan…
¿Qué puedo hacer por ti?
¿Qué puedo hallar en los recuerdos?
¿Qué puedo hallar en el cielo?
Me inclino y beso tus pies
Mientras los cristales muerden mi cuerpo
Y aúllan de placer.
El que calla, calla
Y el que se hunde, se desvanece
Y encuentra lo que calla,
Lo enaltece…
Si pudiera recordarte,
En aquellas noches que solía besar
Los cristales rotos en tus labios;
Rompíamos una copa
Dibujando sonrisas en nuestras lágrimas;
Bañábamos aquellas voces
De recuerdos helados;
Bebíamos la esencia y el almíbar,
La hiel y la ambrosía,
La sal y el vino tinto…
El cuento se hallaba en tu mano,
Escondido entre tus dedos,
El cuerpo se hallaba en tu rostro,
Agonizante en el lecho
De tu mirada tranquila;
Tus labios contraídos
Juzgaban a la Parca
Y establecían aquello que era tuyo,
Aquello que el jinete no podía llevarse,
Aquello tuyo y sólo tuyo.

Sonríes.
Tu sonrisa es tan delicada,
Pero no posee momentos vacíos.
El cuerpo que callaba entre tus brazos
Y el silencio que portabas en el cuello
Eran solamente un lamento perdido…
Los párpados ensangrentados,
Los ojos hundidos,
Las mejillas carcomidas,
La frente envejecida
Y el rostro desaparecido…
¿Qué es lo que ves?
¿Qué es lo que hallas?
No me hallo ni yo mismo
Y la Parca me ha olvidado…
No me hallo
Pero encuentro tu mirada,
Y me escondo entre tus pestañas…
No podría darle un nombre preciso,
No podría agonizar
Ni acabar los recuerdos.
Y todos los que acuden
A las vagas enumeraciones
Pueden sostener mis palabras marchitas,
Mi voz tiembla
Y aquella vez, aquella se aleja…
Nuestra esencia se añeja
Y mi mente te halla
En aquello que dejaste
En nuestra habitación…
Las cenizas se esparcen
Y las injerto en mi piel,
Las bebo y las consumo,
Las escondo…
Aquello que se quiebra
No se hunde despacio,
Se aproxima en silencio
Y se pierde en tu abrazo…
No me hallo
Pero estás aquí…
Agonizo en tus brazos.
No me hallo,
Pero soy tuyo…

¿Qué más da?

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