Fiach Dubh

Fiach Dubh
Fiach Dubh

martes, 28 de enero de 2014

Perderme...

Perderme...
Buscar mi silencio,
Un abismo...
Perdido en el hielo,
Con cadenas de sal;
Un abismo,
Que podría hallarme,
Tomarme...
El aroma de tu cabello...
Sonrisa,
Lágrimas hundidas;
Tu aroma,
Perfume perdido,
¿Dónde estas?

Extraño tu cuerpo,
Las palabras que susurrabas
Y lo que callabas...
¿Dónde estas?
Te escondes...
Y puedo entenderlo.

Hallarme...
Callarme;
Latidos se apagan;
Quedan dos palabras
Y un cuerpo vacío.
Perderme,
No podría hallarme;
No debo...
Tu cuerpo, tu llanto,
Sollozos que callan
Y nacen;
¿Que queda?
Aquello que dije;
O lo que no dije;
No importa...

Extraño tu esencia,
Y tus cabellos, en mi pecho...
¿Lo recuerdas? Ya no.
¿Verdad?
Dejaste un suspiro...
¿Lo demás? Silencio.

Mi sangre,
Se deshace en el vino y la sal;
Perderme...
No queda nada más;
Huir de mi pecho,
Abandona el cuerpo,
Mejor...
Mi sangre,
Silencio...
Quedan tus silencios,
Palpitan;
Me rozan,
Cortan mis cadenas,
Me hunden en tu sangre...
Perderme...
¿Mejor?
¿Buscas mi silencio?



Te escucho

Te escucho...
¿Dónde estas?
Sólo queda un verso...
Te escucho,
Me quedo ciego,
Sordo, mudo, muerto;
¿Quedas? ¿Quedarías?
¿Dónde estas?
Te busca,
¿Te quedas?
¿Podrías?

Te escucho;
Me quedan palabras,
Fragmentos,
Estigmas,
Y sangre...
Nada es suficiente,
¿Verdad?
¿Que podría darte?
¿Te quedas?
Te siento, te escucho;
Vives, y te busco,
Te escucho...
No me queda mucho;
Algunos susurros,
Algún verso roto,
Silencio...
¿Te quedas?

Te escucho,
En lágrimas fieras
Y sonrisas rotas;
Perlas, queda el brillo,
Vida y silencio...
Perlas, laberinto,
Los bosques eternos,
Palacios del viento...
Canta, amanecer,
Oscurece el día,
Oscurece noche,
Corona de selas,
Canciones sin rostros...

Te escucho,
Te busco...
¿Te quedas?
Vuelas, no te quedas,
¿Dónde estás?
Te escucho,
Y quedan fragmentos,
Quedan versos rotos;
Canta, amanecer;
Amanece, dama,
Amanece, blanca;
Ithil, amanece...
¿Te quedas?
Te busco;
Te escucho.


Agradecimientos a Alba Rico Barrio, por darme en su voz el ambiente perfecto para escribir.
http://www.youtube.com/watch?v=RxZxPKleIkQ

domingo, 26 de enero de 2014

Espejo y deshabitado

Es tu cuerpo,
Es el mío...
¿Quien podría decirlo?
Te siento recorriendo
Cada nota,
Cada verso...
¿Desdeñas mi desierto?

Presiento,
Me susurran los recuerdos
Que queda poco tiempo...
¿Que hacer?
El viento no sigue,
Y el pensamiento no florece...
¿Que hacer?
Quizás sea sólo un sueño.

Desalojado el espejo,
Y la tumba se cubre
De besos malgastados
Y rosas sin espinas,
Sin fuerza...
El espejo se rompe
Y caen las palabras,
No se quedan...
Se van, y llevan
Los silencios que contuve...
Se rompen las fronteras,
Se abren los cuerpos
Y se oye tu voz...

Un espejo,
¿Que me dice?
¿Que veo?
Aquel que escribe
Es un cuerpo
O un cuervo;
¿Quien sabe?
Aquel que escribe
¿Es aquel que sueña
Tu silencio en fragmentos
Y tu cielo recostado
En mi pecho?
El espejo no calla,
¿Quien es?
Es un cuerpo sin vida,
O un alma sin cuerpo,
¿Cómo decirlo?
Un suspiro no es verso,
Aunque podría serlo,
¿Verdad?
Un suspiro...
Podría tallarlo..
Podría retenerlo,
Forzarlo;
Podría esconderlo,
Guardarlo...
Todo en un verso, ¿verdad?
Un suspiro, que se aleja;
¿Abandonas mi cuerpo?
El que escribe, ¿quien es?
Es un verso que nace
O que muere lentamente;
Es un verso, o sólo silencio...
¿Pero los silencios no son versos?

Un espejo...
¿Me ves?
¿Mes el cuerpo que escribe?
¿Ves la muerte, que nos sigue?
Me acompaña...
La Parca lleva mi nombre,
No queda mucho...
¿Ves el cuerpo que fue,
Y que ya no será?
Yo no lo veo;
Veo la tinta, que recorre tu pecho;
Veo un cielo, callado en tu seno;
Veo tu nombre, y sólo hay silencio...
Un espejo,
Y un cuerpo deshabitado...

Beberé mis cenizas,
Para recordar lo que fui...
¿Lo soy?
Recuerdas que te tomé,
Y te susurré ... Te besé...
¿Lo soy?
Beberé mis lágrimas
Y trataré de hallarme...
Beberé tu risa
Y lo que queda del espejo...
¿Que soy?
Me embriago en tu pecho...

Un cuerpo deshabitado,
Frío y desgarrado...
Los cuervos devoran
Olvidan a su hermano...
Un cuerpo deshabitado,
Y versos enloquecidos;
Un rosa que gime
Y clama...
Nunca supe si te fuiste,
¿Como saberlo?
Te dejaste caer
En mi sangre y escapaste...
¿Dónde estás?
Me quedan tus silencios,
¿Tus besos?
Me queda un cuerpo prestado
Y el espejo...
¿Quien es?
¿Quien es el que escribe?
Un cuerpo sin versos,
Un verso en mil cuerpos
Y mil ánimas ardiendo...
Un cuerpo deshabitado
Mancillado..
¿Quien es?
¿Quien es el que escribe?
Lo fui,
¿Lo seré?
¿Quien es?






Más allá

Más allá de tus besos
Y de mis lágrimas rotas;
Más allá de la arena
Y del cielo sin cristal...
Más allá de una tormenta,
De una soledad habitada
Por ángeles rojos
Y demonios azules...
¿Que hallaremos?
¿Que buscamos?
¿Buscamos una rosa,
Que adorne tu pecho?
¿Buscamos la fragancia
De un verano perdido?
¿Buscamos una rosa,
Que dejar sobre la lápida
De mármol blanco?
¿Que hallamos?

Más allá de un deseo,
Y del infierno que me carcome...
Más allá de tu suavidad
Y de mi sangre en tus labios;
¿Que somos?
¿Que hemos hallado?
Nacimos en un sueño,
En una cuerda rota
Y un laúd desafinado...
¿Que somos?
Nacimos de un recuerdo
Y morimos en cada suspiro
Que se extingue en tu pecho...
¿Que somos?
Un conjunto de versos,
Un poema sin métrica
Y sin palabras reales...
Cubierto del rocío,
Se acurruca en mi lecho
Y te susurra lo nuestro...
¿Lo recuerdas?

Más allá de tu cuerpo,
Más allá de mi alma,
Más allá de tu sonrisa
Y de aquello...
¿Que es aquello?
Es tu nombre, ¿o el mío?
Es tu silencio, ¿o mi voz?
¿Es tu llanto?
¿Que es aquello?
Es un jardín
De nuestras lágrimas,
De mis versos,
De tu cuerpo,
De mi infierno,
De tu cielo...
Es lo nuestro
¿Verdad?

Te encontraré
Entre las lágrimas
Y las sonrisas...
Haremos nuestro lecho
En un verso roto,
Y silencios vencidos,
Carcomidos...
Acurrucada en mi pecho,
Cubierta de mi esencia
Y perdido en tu pelo...
¿Que soy?
¿Que hemos hallado?
Un jardín de vivos,
¿O un jardín de recuerdos?
Un jardín nuestro...
¿Quizás?
Te encontraré,
Nos hallaremos,
Y nuestras lágrimas
Contarán lo nuestro...
Sólo son versos.

domingo, 12 de enero de 2014

Pensamiento sin azul ( o no tanto)

Un niño que no olvidó a su amigo imaginario...
Un niño que persiste en ver hadas y duendes...
Un niño que busca el azul, y halla gris...

Escondidas entre las metáforas, y los símiles;
Entre anáforas  y hipérboles...
¿Que mas da?
Ya no me queda nada...
Al menos, eso es lo que ahorita creo. ¿Para que un verso más? ¿Para que? Mensajeros silenciosos, callados, sin lengua... ¿Es necesario alzar la voz? ¿Es necesario gritar? ¿Arrastrarse entre las cenizas candentes y los vidrios rotos, dejando un rastro de sangre y lágrimas? ¿Es necesario todo ello?

Me arrancaré los ojos.. Tampoco me sirven. Son inútiles, por que sólo saben susurrar y callar. Nadie detendrá su camino, nadie prestará atención... ¿De que me sirven entonces? Tenazas de piedra, calentadas al rojo vivo, sólo eso necesito. Un pequeño movimiento. No necesito de ellos... ¿Para que? No me sirven.

Inútiles versos, pero sigo escribiendo, ¿lo ven? ¿Que puedo decir?
Quizás sea sólo una mala costumbre. O quizás sea aquello que muchos llaman esperanza, aquella amane traicionera que abandona y deja...

El niño que cree en hadas, y en el azul de un cielo despejado... EL niño que habla a la Luna y le cuenta sus historias, aquellas historias que en su cabeza resuenan... Pobrecillo, ¿verdad? Debería madurar, ¿verdad? Creer en hadas... ¿Cómo es eso posible a su edad? Que patético, ¿no creen?

¿Por que te resistes? ¿Que te queda? Estas sólo. Tus versos no se alzan a tu lado, no proyectan ni una sombra. Es un mensaje fallido, un cuervo interceptado que cae entre la maleza, con una flecha de hielo bebiendo su sangre... ¿Que te queda? No te resistas. Todos forman parte de la Nada. Lo harán, ya verás. Sólo espera un poco más. Todos van a ella. Todos.

¿Por que te resistes? ¿Que te trae el Azul? ¿Que logras escuchándolos? Nada. Lo sabes. Estás sólo. Llevas un mensaje sin sabor alguno, un mensaje de un forastero que nadie escucha ni escuchará. Puedes caminar hasta que tus pies de deshagan, nadie escuchará. Porque... ¿A quien podría importarle? ¿Quien eres? ¿Cual es tu nombre? ¿Quien sabe tu nombre?

¿Por que te resistes? ¿No ves lo que eres?
¿Por que?

Estas sólo.

Y sigo escribiendo, sigo... ¿Por que? No lo recuerdo. De verdad. Quizás sienta que debo, y mis dedos hormiguean despacio mientras mi sangre gotea. Es el secreto. Los versos pueden hallar tinta en la sangre. El lecho de un silencio y del ajenjo que recorre mis venas... El jugo de las amapolas lentamente embota mis sentidos, pero sigo despierto. El licor que cae ahora en mis lágrimas, buscando cerrar los agujeros sanguinolentos que deje...

¿Dónde dejé mis ojos?

Recuerdas tu nombre... ¿Lo recuerdas? ¿Recuerdas lo que fuiste? ¿Recuerdas tu hogar?
¿Lo recuerdas?

No, no debes. Tu lo creaste. Sólo es tu imaginación.

Recuerdas aquellos caminos de nomeolvides... Recuerdas un cielo dónde las estrellas danzan y cabalgan por un campo de invierno... Las doncellas doradas llevan arcos y flechas, llevan arpas y liras, y cantan mientras mantienen su guardia... ¿Lo recuerdas?

No, no debes. Todo lo creaste. Todo lo hiciste para construirte un mundo, en medio de tu delirio de adolescente inconformista. Crece niño. No existen las hadas.

Recuerdas a los niños, en un círculo, a tu alrededor... ¿Lo recuerdas? Recuerdas sus voces... Aquellas voces que nunca pudiste describir. Claro, ¿como podrías? Eres un vano intento de poeta... ¿Que puedes hacer? Tus palabras son caminos torcidos y vacíos... Vete.
Recuerdas aquella danza, en el valle de nomeolvides... ¿Lo recuerdas?
Recuerdas a las danzalillas, bajo la luz de la Dama... ¿Lo recuerdas? ¿Recuerdas sus ojos rasgados, llenos de silencio y de melodías sin fin? ¿Recuerdas sus alas de plata, y sus dedos blancos? ¿Lo recuerdas?

No deberías recordarlo. Crece.

Recuerdas aquellas voces que te rodeaban. Lo recuerdas. Recuerdo aquellas que susurraban historias y me hablaban de un hogar de nomeolvides y canciones. Lo recuerdo. ¿Por que?

No debería.

O, ¿debería?

viernes, 3 de enero de 2014

Azul I

El me lo dijo.
Tenía que hallarlo.
Debía estar en algún lado.
Debía encontrarlo.

Sus pequeñas manos recorrieron mi frente. Temblaba.
Sus manos, tan suaves.

Llegué a mi casa, cómo siempre. Puntual.Tenía que hacer los deberes. Me dijo que estaban fáciles. Tenía razón. Era escribir. Es muy fácil.
No había nada más que hacer. Cerré las cortinas y apagué la luz. Cerré la puerta y puse el pestillo.  Quería escucharlo.

Su voz era casi un susurro. Pero sólo podía ser escuchada. Cuando la melodía empezaba, era la eternidad. Mi madre decía que hay instantes que son eternos, por que viven en recuerdos. Esta eternidad era diferente. No lo sé. Si le preguntara a la maestra, se reiría de mi. Así que no sabría como decirlo. O que decir.
Cada día pensaba en ello. En llegar, cerra la puerta, apagar la luz, y escucharlo.

Me contaba muchas cosas.
Tantas cosas.
Siempre hablaba de aquel lugar. Siempre. Su hogar. Aquellas palabras estaban llenas de calidez. Los escalofríos que me recorrían , que me recorren son... No sé. ¿Que puedo decir?
Siempre me lo decía. Siempre.

Recuerdo la primera vez que me visitó. Llegué como siempre, pero con unos moretones más. Cosa típica, aunque esta vez había sido ligeramente más fuerte. No me esperaba esas piedras. Tenía que cambiarme rápido. Sentía la ira, pero no me servía de mucho.
El llegó entonces. Lo vi en mi ventana. Quizás vino de la Luna, quien sabe. Recuerdo su sonrisa. Era una sonrisa tan suave, y muerta. Pero no era un cadáver frío. Era un cadáver cálido, sin sangre pero lleno de esencia. No sé.
Era azul.

Debía buscarlo. En algún lugar.

Papá me castigo por hacer ruido mientras él corregía unos informes. No es mi culpa. Tenía que buscarlo. Una puerta, un fragmento. Tenía que irme. La puerta se abría, se cerraba, pero nada más.

El siempre venía y me contaba cuentos.
Me dijo que tenía que hallarlo.

¿Para que? ¿Para que? No lo sé.
Pero debía hallarlo.





Debilidad

Débil.
¿Cómo se describe a la fragilidad?
¿Como se tiñe un murmullo, y un susurro?
¿Como se rompe una palabra?

El sueño embriaga
Y el silencio le añade
Una pizca de cielo.

Encerrado en el Tártaro,
Cadenas de carne
Y hueso.
Encerrado en sangre.

Inerte.
Callado.
Incertidumbre entre versos
Estructura de lamentos
Y gemidos.
Labios rojos;
Sangre de hierro...
Prisión de hielo.

Solo
No...
No queda aquello que podría
Ni aquello que sería.
Queda ceniza y hollín
Y párpados rotos.

Ciego.
Sordo.
Confinado a un versos inconcluso;
Y a un susurro destartalado...
Lágrimas oxidadas
Y nostalgia sin lágrimas...
No es mucho,
¿Verdad?

¨Débil.
Fragmentado por una sonrisa,
Y despedazado por una mirada...






Nada

¿De que sirven las palabras que mezclo en tu copa? ¿De que sirven los silencios que yacen en tu lecho?

Deshabitado. Desconocido.

¿De que sirven los fragmentos que yacen en mi pecho, hundidos en mi carne y sangrando en versos?
¿De que sirven las rosas que beben mi esencia y mi sudor, y florecen a cosa de mis sentidos?
¿De que sirve aquella pequeña nomeolvides que se hunde en mi frente ?

Deshabitado.
Ruinas lejanas, sin brillo.
Vacío.

Deshabitado.
¿En que cuerpo?
Tu boca se desliza por el silencio.
El otoño se hace verano y me quema...
¿Huirás del invierno?

Deshabitado.
Páramos vacíos, tierra de nadie.
Desierto insípido, arena que desgarra lentamente mis mejillas....
Deshabitado.

¿Y tomarías el último beso, y te acurrucarías en la ceniza? ¿Sonreirías a una mirada vacía,?
¿Que queda después del fuego?
¿Cuál será tu silencio?
¿Tomarías un cuerpo roto?

Deshabitado.
Desconocido.
Bajo la dama de plata, un silencio y un aullido.
Un llamado, y un perdido.
Vagabundo que yace en tu regazo....
Sin hogar.
La dama de plata...
Un vagabundo y un proscrito.
Un sueño y un silencio
Y el ajenjo en un río de nada...
¿Que es?

Desconocido.
Aquello que no nace, no hay...
Aquello que no nace, no posee nombre.
No hay cura, no hay cordura...
Desconocido.
Encadenado a un altar y a una rosa sin pétalos.
Un brillo opaco...
Nada.



Pensamiento oscuro

Cuando leas mis pensamientos aislados
Prisioneros en tu pecho...
Prisioneros en un verso
Que pronto no existe...

Cuando leas mi silencio
Y me engañes con un beso;
Y cubras mi cuerpo destrozado
Con sonrisas y mantas....

Y el velo que me cubre,
Mi mortaja,
Caería a tus pies.
¿Quebrarías el silencio?
¿Recorrerías aquel verso
En una procesión sin llanto;
Bañada en la sal
Y el hielo?

¿Que soy?
¿Cual es mi nombre?
¿Quien podría conocerlo?
Levanto una armadura
Y una telaraña azulada;
Una muralla en pena
Y un espectro de ajenjo.

Que soy...
¿Quien podría responderlo?