Fiach Dubh

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Fiach Dubh

martes, 29 de octubre de 2013

Murmuran

Murmuran...
Palabras sin sentido,
Palabras que buscan y no hallan;
Palabras parpadeantes que no danzan,
Sólo murmullos...

Los dedos agarrotados por la lluvia,
Por el frío,
Por el silencio que se hace cada anochecer,
Cuando palpita el corazón de un cervatillo,
Cuando suenan flautas, y se abre el camino
Al reino prohibido...
Los dedos destrozados por las espinas rojas, por las agujas que se clavan sin temor ni piedad
Buscando con avidez la sangre, la sustancia que recorre aquellos canales profundos que se hunden en su piel, en su cuerpo, en su carne....
Las gotas saladas, amargas, penetran cada rincón.

Murmuran,
Susurran en las lápidas,
Susurran en los pequeños matorrales, alrededor de la tierra profana que cubre el hedor
Que hace aceptable la corrupción y el festín de gusanos... La orgía de la tierra que retoma lo que es suyo, y lo celebra.... Lo acoge en su seno, lo toma... Es suyo.

Murmuran...
Y la lápida se hace nada, el epitafio son sólo dos versos , de una mirada y una sonrisa buscadas, pero que nunca fueron halladas.... La lápida se hace polvo, el tiempo pasa, los huesos se deshacen, la carne desaparece, y queda un cráneo amarillento con dos huecos oscuros, dónde allende había algo... Algo...
¿Que era?
Sólo un par de ojos, nada más... No eran nada. Nunca fue nada.

Murmuran... Y dejan caer lágrimas sin peso, sin esencia... Lágrimas hechas únicamente de agua, sin sal ni sangre. Lágrimas vacía, tan vacía como las palabras que se pronuncian, y como las rosas que se dejan caer sobre la tierra profana. ¿Que es verdad? ¿Que lo es? No es posible saberlo, ya que el cráneo no alberga más, no lleva nada, sólo desaparece de manera paulatina.

Murmuran,,, Siempre aquel ambiente de sonidos y palabras semiocultas. Una sola bastaba, pero nunca fué dicha. El epitafio sigue virgen, bajo la túnica de marfil y sus letras de plata.

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