Fiach Dubh

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domingo, 27 de octubre de 2013

La dama sin rostro

Vestida de hiel,
Vestida del silencio, y de la sangre derramada sobre altares perdidos...
Sobre los cuáles crece la maleza, y las ruinas se hacen aun más viejas...
Ella yace en mi lecho.
Siento su mano corriendo por mi espalda, y el sudor frío la acompaña...
¿Cual es su nombre?
Nunca me lo dijo...
Su voz... Sus uñas desgarran carne, pero no mana sangre, mana esencia de un espíritu prisionero, de un demonio oculto... De un espíritu maldito, condenado, encerrado en las rejas de la carne, bajo la fragilidad humana.
Ella lo llama, ella lo conoce, ella lo ha esperado y lo desea...
Lilith, ese era tu nombre... ¿verdad?
Madre del que yace en mi pecho, en mi alma, encerrado por cadenas sagradas...
Madre del que yace enterrado en sacra sepultura, con sellos cabalísticos que buscan evitar su salida...
Encerrado bajo sellos que un dios de luz quiso poner, un dios que pertenece al día, que vive bajo el sol...
Pero Lilith lo mantuvo allí... Lo esperó...
¿Que haces en mi lecho, Madre, que haces esperando?
Soy mortal... Nada más...
¿Que deseas?

Tomas mi mano...
Siento tus labios recorriendo mis dedos, siento tu aliento en mi cuello, y el cabello en mi nuca se eriza despacio... Siento la carne de gallina que deja aquella sensación prohibida... Nephilim... No, no... ¿Habrá nombre para esta unión insana?
No lo sé...
¿Lo sabes tu, dama sin rostro?
Tus ojos brillan... Me queman... Me devoran lentamente...
Tu mano recorre mi pecho... Siento tus uñas dejando surcos ensangrentados, abriendo caminos y creando un símbolo oculto... Rompiendo los sellos que los arcángeles levantaron, destruyendo los silencios impuestos... Tu mano...

Hurgas en mi pecho. Penetras en la carne, en los tejidos, en la sangre, y hurgas en el tambor palpitante. Lo buscas. El último sello...
Espera...
Por favor, ¡espera!
¿Que sucederá?
Me poseerá?
Siento su voz, siento su mirada... Siento que cubren aquello que fue mío, y ahora hay otro mío... Hay otra voz... Un cuerpo hecho trizas, renace de cenizas... Y no hay nada más... 
Deja... ¡Para!
Necesito tiempo aún...
No puedo partir...
Pero... Es tan...
Siento mis ojos cerrarse, y otros abrirse... Mis venas son fuego azulado, mis tejidos absorben una esencia desconocida pero perfumada, que los embriaga lentamente...
¿Quién eres?
¿Quien soy?
Aquel cuerpo frágil... Derrotado por el gris que lo rodea... No queda nada.
Nace aquel, nace del silencio y la derrota...
¿Quien es?
No lo sabemos.
Lilith, lo esperabas...
El lecho....
Ahora la voz viene de algún lugar lejano, algún limbo lleno de espíritus y espectros, de criaturas cuyo nombré es imposible pronunciar en lenguas de Adán.
Ahora la humanidad arde, y nace aquella criatura...

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