Fiach Dubh

Fiach Dubh
Fiach Dubh

lunes, 30 de septiembre de 2013

Muerte

Uñas rotas,
Sangre roja,
Mil susurros y gemidos,
Crujidos sobre madera,
Mil sollozos, muy bajitos,
Y bajo la oscuridad,
Van cayendo,
Muertas,
En gotitas,
Mil lágrimas,
Y gotitas,
Negra sangre…
Y el crujido continúa,
Las uñas caen vencidas,
Astillas en rojas yemas,
Suaves manos, corroídas,
Deseo de libertad,
Se sofoca,
No respira,
¡No puedo! ¡Debo salir!
Puño de hierro en garganta,
¡No más! ¡Dejadme salir!
Lo suplico…
El silencio ya es pesado,
Muy pesado,
Sofocante,
Ya se pierde,
Siente la sangre correr,
Por dedos entumecidos,
Y mis ojos ateridos,
No pueden ver...
Y lo rodea el silencio,
¡Me sofoco!
Y lentamente se ahoga…
Mis jadeos van cayendo,
Sus gemidos van muriendo…
Las uñas rotas escarban,
Fría madera resiste…
Sangre corre por sus brazos,
Va empapando sus mejillas,
Y sus manos yacen frías,
Y se escapa mi calor…
Va muriendo lentamente,
Su cuerpo ya no responde,
Solo mis dedos arañan,
Frías rascan,
Sus muertos dedos arañan,
Helada y dura madera…
Mi voz calla,
Cuan dura es esta litera,
Y me siento tan ligero,
Y ni la oscuridad veo,
Poco a poco,
Y ya se hunde,
Y se pierde…
Muere…
¿Qué soy?
¿Quién soy?
Los pensamientos ahogados,
Se deshacen los fragmentos,
Y ya mueren los silencios…
Sangre cae,
Y gotea…
No hay dolor…
Ya no hay nada,
Dedos, polvo,
Son lo mismo,
Ya no hay nada…
Y su voz está apagada,
Muerta,
Muerto…

Y duermo con su silencio…

Otro poema sobre la luna, el primero ... Luna yace rota

Luna yace rota,
Muerta en su congoja,
Tras lenta agonía
Plata enrojecida,
Se hunde en océano
En mar de recuerdos
Y olvidos callados,
Y muertos anhelos…

Luna yace rota...
Prisionera su hada,
Y muerta su diosa,
La ninfa callada,
Calla temerosa
La danza termina,
Tártaro avecina…
El templo de plata,
Ya se hunde despacio,
Sagrado palacio,
En ruina herrumbrosa,
Luna yace rota…

Vestido de plata,
Yace mancillado,
De rojo manchado,
Y luz se oscurece,
La reina perece…
Mil damillas de oro,
En lágrimas caen,
Las princesas caen…
Mil cristales rotos,
Crisálida muerta,
El viento la lleva,
Los restos marchitos,
En polvo se quedan
Los ojos ya nievan…
Luna yace rota,
Rota languidece,
Expira,
Perece…

Luna yace rota,
Crisálida muerta,
Diosa blanca muerta,
Ninfa blanca muerta
Luna yace rota…
La noche la llora,
Viste luto oscuro,
Pues su dueña añora
Luna yace rota,
Luna yace muerta,
Crisálida rota,
Crisálida muerta,
Y calla,
Y se hunde…

Húndeme

La blanca lápida,
Bajo luz de plata,
Y brilla,
Muy suave…
Bajo blanca llama,
Y brilla…
Los grillos no cantan,
Sólo huyen,
Se callan…
Las letras grabadas,
Brillan muy calladas.
Lo esperan…
Tan bellas,
¡Ya llego!
-
-
La tierra es húmeda,
Y suave.
Me pide que calle,
Que siga en silencio,
Me espera…
Yo sé que me espera,
Escucho el latido,
Escucho el gemido…
¡Ya llego!
Si te oigo, te escucho,
¡Ya llego!
Y duele,
Igual continúa,
Me duele,
Pero si te escucho,
¡Ya llego!
-
-
La tierra está fresca
Ya escucha madera,
Y para,
¡Tu nombre!
¿Cuál era tu nombre?
Las letras doradas,
No me hablan,
¿Cuál es tu nombre?
¡Te escucho!
¡Dímelo!
La madera es fuerte,
Poco a poco cede,
¿Tengo aún nudillos?
No importa…
Y sigue,
Pero si no hay nombre,
¿Qué haré?
No importa, no para…
Escucha el latido,
Y tomo tu mano,
Susurras un cuento,
Susurras un verso,
Me tomas,
Y nadie más llama,
Y nadie más canta,
Nadie más me canta…
¿Cuál era tu nombre?
¡Llegué!
¡Soy tuyo!
¡Llévame!
¡Húndeme!
Con suave susurro,
Y manos de polvo…
Húndeme,
¿Qué más hay?
Húndeme…
¿Cuál era tu nombre?
No importa,
Te acompañaré…
Húndeme,

¡Húndeme!

Afuera

Afuera está ella,
Voz dulce,
Tan suave,
Voz angelical,
Afuera está ella…
Me espera…
¡No quiero salir!
Me espera…
No puedo,
No debo,
¡No quiero!
Lo sueño…
Y la noche es fría,
Su voz es cálida,
Quizás será tibia…
No lo sé…
Afuera está ella…
-
-
Mi mano en la puerta,
Su murmullo vuela,
Me encierra,
Muy lento me cubre
Con un manto frío,
Se apoya en el vidrio,
Ventana empañada,
La rompe.
¿O se va?
¿Quizás sigue allí?
La escucho,
Aquí está,
¡La escucho!
¡Me llama!
-
-
Y su voz resuena,
Campana de bronce,
Aquel muerto sueña,
Y mi mano tiembla,
¿Abriré la puerta?
¡No quiero!
Y quiero…
-
-
Y su voz me llena,
Y también me enferma,
Amarga,
Y dulce,
Y sube,
¡No podrá llegar!
No…siento…
La siento,
Siento su cantar,
Mis venas heladas,
Estallan en llamas,
La siento en mi cuello,
Su mano,
Sus uñas se clavan,
Y raspan,
Mi piel, mi alma, todo…
Desgarra mis voces,
Desgarra mi lloro,
Desgarra mi sonrisa,
Y ya no amanece,
Tampoco anochece,
No quiero…
No puedo…
¡Ya no más!
Su voz es tan bella,
La puerta está abierta…
¡Ven! ¡Entra!

¡Quédate!

Desempolvando mis viejos poemas - Poema CXX

Parece que todos ya van a dejar,
Las rojas rosas, sobre aquel blanco mármol,
Como si una mesa fueran a adornar,
Como sólo una roca, y no el ocaso.
Porque no entienden lo que esto significa,
Y creen que la palabra no palpita.
-
-
Una tras otra, las suelen colocar,
Cada uno en silencio, tieso como un árbol,
No ven más allá del blanco sin igual,
No ven que con la brisa se forma vaho.
Porque no entienden lo que esto les explica,
O creen que la palabra no respira…
-
-
Sus palabras amarillas brillan sin par,
Doradas todas, al azul no hacen caso,
No entienden que aquel mármol quiere encontrar,
La manera de cruzar oscuro lago.
Porque no entienden lo que esto ya les grita,
O quizás creen que la tinta no brilla…
-
-
Esa piedra era también suave cantar,
No sólo una simple lápida de mármol,
Era suspiro que quería escapar,
Pero, su salir fue casi sólo en vano.
Pocos entienden que la roca cantó,
Pocos creen que la roca se expresó,
Pocos entienden que la roca lloró,
Nadie entiende que por eso se escribió…
Esos versos blancos eran una tumba,
Ciento veinte menos uno; sólo escucha,
Pues era un canto, que hasta ahora retumba,
Que la mente oye, mas que el alma no escucha.
Esos versos eran también un cantar,
Eran el indicio de mi lento ocaso,
Mas pocos se detuvieron a escuchar,
Lo que se derramaba tras el blanco mármol,
No eran versos, eran calladas lágrimas,
Eran susurros, y no sólo páginas,

Más muy pocos vieron a través de ellos…

Desempolvando mis viejos poemas - Poema CXIX

De nuevo, una vez más, se dejó llevar,
De nuevo, creyó que podría volar,
De nuevo creyó que podría alcanzar,
Una estrella fugaz, que tonto en verdad…
-
-
¡Tonto soñador! , no puedes entender,
¡No vales nada, absolutamente nada!
Tus palabras se pierden, cómo la escarcha…
No vales nada, tienes que comprender…
-
-
Pero no, no, pues tú quisiste saltar,
Trataste en vano, nunca vas a encontrar,
Alas para ti, nunca, nunca has de hallar,
Acepta de una vez, esta es tu verdad…
-
-
“No…sé que puedo volar…”, tartamudeaste,
Mas, ¿mejor por que no en silencio quedaste?
No entendiste nada, ¿por qué te lanzaste?
Húndete allí abajo, tú te lo buscaste.
-
-
Nunca aceptaste la verdad escuchar,
Ahora que yaces roto, ¿ya lo harás?
¿Podrás por favor ya ponerte a pensar?
No mueres sólo, pues eres general.
-
-
Caballero rojo, de una vez ríndete,
Pues aquí tú no sirves, ya resígnate.
Deja tu bandera, y tranquilízate,
Y tu estandarte, ya no digas: “Sígueme”.
-
-
Porque no vales nada, y nada serás,
Aprende esta vez, vive la realidad,
¿No entiendes?, ¡Un ángel nunca has de tocar,
Y tampoco su mano podrás tomar!
Y, ¿no entiendes?, ¡No hay princesas para ti!
No hay nada, apréndelo, es tu vivir….
-
-
Mas, sé que si quieres de nuevo soñar,
Sé que otra vez seré quien te seguiré…
Te seguiré en silencio, sin rechistar,
Y junto a ti en silencio me hundiré.
Pues sé que igual que tu, yo no valgo nada,
Las cosas que doy, ni el viento las levanta,
Somos uno, en eterna perdición,
Siempre juntos, cuanto te odio corazón…
Algún día por favor ya déjame en paz…

Por favor, permíteme ya no soñar…

No sueltes mi mano

No sueltes mi mano,
El viento ya sopla,
Susurro que llora
Y canto callado…
Se pierde…
Murmullo olvidado,
Se pierde…
Vendaval me lleva,
Ventisca me eleva,
Me pierde….
-
-
No sueltes mi mano,
Arrástrame hacia ti,
No me permitas ir
En alas color gris
Son fuertes…
Tan fuertes…
Mi fuerza flaquea,
Dolor me envenena,
¡No sueltes mi mano!
Y jálame hacia ti
¡Me lleva!
¡Me arrastra!
¡Me encierra!
En glaciar púrpura,
Y barrotes fríos,
Y llantos vacíos…
¡Me lleva!
No sueltes mi mano…
-
-
Pero hazlo,
Si el viento te quema,
Si te hiere y te besa,
No sangres, vive tú
Queda mi lápida,
Y mi crisálida,

Sólo en tu jardín.

Mi naufragio favorito

El agua entraba lentamente en mis pulmones. Los pedazos de madera crujían despacio. No quedaba mucho. Solo algunos pecios que flotaban a la deriva, muy callados. Las olas, más calmadas ahora, aun demostraban la furia del Tridente. Mis manos están arrugadas por el contacto en con las aguas. ¿Que hago acá? No lo sé. No recuerdo nada. Siento un dolor punzante en mi pecho. Me ahogo, no puedo respirar bien. ¿Cuanta agua habré tragado? No lo sé en este momento, y prefiero no pensarlo. El agua está tan fría... Mis brazos se aferran a un trozo de madera. Siento pequeñas astillas entrando en mis dedos, penetrando bajo mis uñas. Pero, no siento el dolor. ¿Seguiré bajo la impresión? Un primer naufragio no pasa todos los días creo. Supongo que debió dejarme en un estado en el cuál el dolor físico no tiene lugar.Que mas da... Supongo que después no voy a poder usar mi maquina de escribir por un buen tiempo. Esperad.... ¿Uso maquina de escribir? ¿Por qué usarla si puedo usar mi laptop? Puedo mucho más fácilmente editar la presentación, puedo más fácilmente... ¿Que? ¿De que hablo? Estoy delirando creo... ¿Maquina de escribir? ¿Laptop? Realmente mi imaginación está trabajando más que mi cuerpo en estos momentos... Supongo que lo único que puedo hacer es abrazar este trozo de madera cortante, y dejarme llevar. ¿Estábamos en alta mar, o estábamos cerca a alguna costa? Espero que lo segundo. Esperaremos creo. No nos queda nada más. Esperemos, no desesperes, ¿si? Mírame, tranquilo... Respira...


Ya pasó un buen rato. ¿Cuanto tiempo? No lo sé... ¿Has contado los minutos? Tienes razón, el sol ya está oscureciendo. Pero, es la primera vez que oscurece, ¿verdad? ¿No lo es?  ¿Estás seguro? ¿Seguro? Supongo que sabes lo que dices. El agua al menos no está tan helada... ¿Helada? ¿La sientes? Creo que ya todo esto está afectando tus sentidos, el agua está mucho mas cálida. Creo que podré dormir un rato. ¿Por que no? ¡Déjame en paz! Déjame... No entiendo nada de lo que dices. Sólo cerraré los ojos un rato. ¿Quieres hacer guardia por favor, y dejarme dormir? ¿Cuando tiempo vamos despiertos? Claro, tu la mitad del viaje de la has pasado durmiendo, y ahora quieres que yo siga sin dormir... Deja de ser egoísta y déjame descansar al menos un rato, por favor.

¿Por qué me despiertas? Estaba todo tan bien. La estaba besando de nuevo. Como aquella tarde, ¿o era una mañana? No importa. Estábamos en el viejo puerto... Aquel viejo puerto... Aquel lugar, tu sabes, no necesitas que te lo explique. Si, ¿lo recuerdas? ¿Vivías por allá? Que raro, podríamos habernos conocido. Recuerdo que el lugar estaba vacío. La encrucijada estaba muy silenciosa, y sólo estábamos ella y yo. Supongo que debiste sentirte como un violinista, y no te dejaste ver. Si lo entiendo, lo he pasado muchas veces. Supongo que ahora ya podremos hablar de ello. Bueno, recuerdo que la tomé de la mano, y la besé. Sus labios eran tan húmedos. Tan preciosos. Eran rojos y suaves. Y su cabello, negro, brillante. Realmente era hermosa. Si, ¿lo recuerdas? Que raro, nunca me habló de ti. Supongo que se le olvidó. ¿Que será de ella? Sabes algo... Creo que siempre la extrañé. Puede que las cosas no hayan sido las mejores. Me dolió sabes. ¡Exacto! Esas son las palabras necesarias. Dolor intenso, puro, Nos sentimos rotos, ¿verdad?. Claro que sí. Pero. la extrañamos, ¿verdad? Lo recuerdas, ¿verdad? Si, claro que si. Cuando regresemos iremos a aquel lugar, a ese lugar... Iremos a tomar algo. Iremos...
¿Por qué ya no contestas? ¿Por que? ¡Háblame! No te rindas por favor. No, no voy a soltarte. No te rindas, joder, no te rindas. Toma mi mano, no la sueltes. No te rindas, te lo pido. No, no, iremos a ese lugar, comeremos aquella cosa blanca y dulzona, con aquellas cucharitas plateadas que da la vieja... la vieja... Ya me entiendes. No. No. No. Te lo prohíbo. Por favor no. No lo hagas. No. no. no...

¿Dónde estás?

¿Dónde estas?

¡Estabas aquí hace apenas un momento! ¿Dónde estás? ¿Dónde? Pero... ¿Que haces tu aquí? Estabas en la encrucijada. En aquel lugar... ¿Que haces aquí? ¿Donde está? ¿Donde está? ¿Adónde se fue?
¿Que haces aquí? ¡Vuelve! ¿Tu también te vas?
Hace mucho calor...
El agua es tan cálida...
Tantas luces, tantos sonidos...
El agua está muy cálida...
No vuelva, yo iré...
Iremos...


Desconectado

Suele pasar muy a menudo. Comienza con un pequeño momento de distracción a veces, pero mayormente se inicia con un sueño despierto. Sin cerrar los ojos, no veo lo que pasa alrededor mío. Veo lo que realmente necesito ver. Campos azules,llenos de nomeolvides. Un lago de cristal, y praderas verdes y frescas. Lugares perdidos, que quizás nunca encontraré. ¿Quien sabe? Ese paisaje lo veo muy a menudo. Me gusta llamarlo Morfia, la Tierra Perdida. Es casi como si estuviera lejos de mi hogar. No sé si estoy sufriendo de principios de locura, pero muchas veces siento que allá es mi verdadero hogar. Es raro, ¿verdad? Pocas personas me entienden cuando digo ello. Muy pocas. En sí, casi nadie lo hace. Pero, ¿que puedo decir? Es lo que siento, lo que pienso.
A veces también, en vez del paisaje, veo lo que deseo venir. Me veo a mí, al lado de ella. Me veo acariciando sus cabellos. Me veo besando su frente, aspirando su perfume. Juntos. Y sueño con esas dos palabras prohibidas, esas dos palabras olvidadas, esas dos palabras que son tan deseadas y temidas. No puedo mencionarlas, pero puedo soñarlas. Soy culpable de ello, acepto mi culpa.
También puedo ver aquellos momentos pasados, revivirlos, una y otra vez. Es algo que realmente me da tranquilidad.

Es raro, ¿verdad? ¿Por qué limitarse a este filtro que llamamos real? No lo sé, no sé porque, pero no puedo quedarme sin hacer nada, sólo viviendo. Creo mi mundo, mi universo. Y lo lleno de mi esencia, y mi magia. ¿Es locura? Quizás. ¿Por qué la locura no podría ser un camino a la felicidad? Quien sabe. Yo no lo sé, pero es el camino que me ha hechizado, y lo sigo. ¿Adónde me llevará? No lo sé.


Luna ensangrentada

Luna ensangrentada
Luna ensangrentada,
Bañada en lágrimas,
Ya se hunde,
Se calla
Viste mil ánimas,
Pero ya no es nada.
Cenizas tostadas
Y gotas quemadas,
Bañadas en hielo…
Y gota de absintio,
Teñida de miedo…
Tal vez de silencio…
-
-
Se escucha el compás,
Marea danzante,
De azul, no granate,
Y la dama se hunde,
Y cae,
Rota en mil pedazos,
Pedazos callados,
Plata azul,
Y la dama blanca,
Yace tan pálida,
Y muere el ánima,
La muerte es muy dulce,
Y también callada…
Dama muy hermosa,
Cuchillo afilado,
Y muerto olvidado,
Notas de algún piano,
Sobre cristal roto,
Pedazos brillantes,
De plata, no de oro…
-
-
Luna ensangrentada,
Tiñe de silencio,
Cristal fragmentado,
Perdido de un sueño,
¡La dama agoniza!
¡La dama se muere!
Llevando a Morfeo,
En su blanco seno…
Puñal en su pecho,
Amamanta al niño,
Con sangre en su lecho,
En sangre se ahoga,
¡Se muere Morfeo!
Se divide el cielo,
Y se escribe un cuento
Tan callado y muerto,
Ya no llora el niño,
Sólo yace frío,
Cuerpo ennegrecido,
Y canto perdido,
Verso es cementerio,
Y canción un cielo,
O quizás infierno…
-
-
Cadáver sin sangre,
Muerto que no calla,
Eterna agonía,
¿Por qué nunca calla?
¿Por qué no hay silencio?
Se ahoga en su ajenjo,
Y muere,
Y calla,
¡Muere ya!
Una puñalada,
Una más,
¡Solamente una más!
-
-
Sus dedos tan negros,
Retuercen el cuello,
El niño está vivo,
El niño está muerto…
¡Muere ya Morfeo!
Tu madre agoniza,
Sus pedazos se hunden,
El mar los entierra,
Y sus versos se hunden…
¡Muere tú con ella!
Descansa,
En tu suave reino,
Búscala,
Dama no respira,
Yace apuñalada,
Sin dónde dormir,
Ni un pequeño nicho,
Sacra sepultura,
Le ha sido negada,
Se pudre hermosura,
De Dama de Plata,
De su hijo de leche,
Tan juntos en Muerte…
-
-
Y cien mil ánimas,
Son el blanco lienzo,
Y vieja mortaja,
Roto tintineo,
En canción fúnebre
Y se hunden,
Perecen,
Sólo queda el polvo,
Teñido de rojo,
Que brilla en la plata,
De reina olvidada,
Y de su hijo muerto…
Duermen, y no hay sueño,

Muerte en vivo anhelo…

Hijo de la Luna

¿Por qué hijo de la Luna?

La Luna es la dama de la noche, la dama del cielo estrellado, la dama del azul. Madre de Morfeo, madre de los oniros, madre de Hypnos. La Luna es la blanca dama, la dama de plata, y en su blanco pecho acoge a aquellos que huimos del día. El sol es el señor del día, el señor de lo real. La Luna es la madre de los sueños. No necesitas recordar la realidad cuando estás en sus dominios. Eres libre. Totalmente libre. La Luna es mi madre, soy hijo de la Luna. Extranjero en el día, en los dominios del azur soy bienvenido y hallo en la manta de Morfeo mi hogar. Es mi refugio. Es mi lugar. Pertenezco a la Luna, pertenezco a la noche, pertenezco al sueño. Vivo en él, y lo llevo conmigo. 

Por ahora sólo responderé esto.

El día de la esperanza (Jordi Sierra i Fabra)

Hace ya un buen tiempo leí El dolor invisible de Jordi Sierra i Fabra. Lo acabo de releer hace poco, y realmente pertenece a aquellos libros que nunca olvidaré y siempre releeré. Realmente lo recomiendo. La fragilidad de la identidad frente a este mundo real es evidente. Pero siempre podremos soñar. Y seremos libres.

Inventaré un cuchillo blando

Una bala de lluvia
Un cañón de agua y una bomba de miel
Inventaré una pistola de pan
Una tortura de amor
Una mina de papel y un avión de juguete

Inventaré el alma, los sueños y la paz

Inventaré tus manos, tu sonrisa y tu piel
Inventaré el Día de la Esperanza

Inventaré un hijo lleno de sol

Una madre solitaria
Un padre sonriente y un hermano luminoso
Inventaré un país libre
Una rebeldía utópica
Un viaje a las estrellas y una vida eterna

Inventaré la furia, el cielo y la luna

Inventaré tu sexo, tus ojos y tu espíritu
Inventaré el Día de la Esperanza

Inventaré un águila real roja

Una ballena verde
Un elefante blanco y un delfín azul
Inventaré un hombre bueno
Una mujer que me quiera
Un misterio de mentira y una mentira de verdad

Inventaré un libro, la palabra y leer

Inventaré tu corazón, tu mente y tu sí
Inventaré el Día de la Esperanza


Este poema lo vemos en este libro, un grito de esperanza que no comentaré. Cada quien, al leerlo, sabrá que decir.

¿Donde estás?

¿Dónde estás?
¿Qué haces?
Yaces en silencio,
Mirada de cristal
Que se hace gris…
¿Dónde estás?
En mi mente está tu sonrisa
Y tus pequeños ojos rasgados,
Brillantes,
Sencillos,
Perfectos…
¿Dónde estás?
No me sueltes…
Por favor no me sueltes…
El agua está helada,
Mi sangre se oscurece…
Por favor no me sueltes.
Tómame,
Llévame,
Hazme tuyo…
Ya soy tuyo,
Me entregué,
¿Qué más puedo dar?
Las llamas azules se extinguen,
¿Qué más puedo dar?
Estrellas doradas,
Perlas del mar,
Aguamarinas,
La luna misma…
¿Qué más puedo dar?
¿Qué verso podrá conmoverte?
No lo sé…
Mi pluma es frágil
Rómpela si lo deseas.
¿Qué más puedo hacer?
Dímelo
Aunque sea en un susurro…
Mi sangre,
Mi esencia,
Todo….
Llévalo
¿Qué más puedo dar?

domingo, 29 de septiembre de 2013

Inutilidad mía

Imaginarlas caer
Tan amargas, saladas,
Cargadas…
Tu mirada suave,
Perdida,
Tan pura, tan llena;
Y tus labios apretados,
Olvidando sonreír,
Olvidando el canto,
Quedaste en silencio.
¿Tus ojos se apagan?
Se velan por las cascadas
De cristales rotos,
De voces tranquilas,
De voces furiosas,
De voces calladas,
Y tristes…
Tus ojos brillantes,
Me pierdo,
Me hago pequeño,
Y me hago tan inútil…
¿Cómo callar el lamento
Del perfecto ruiseñor?
¿Cómo no perderse?
Petrificada la estatua,
Bajo el río de tus ojos,
Reflejada la blancura
En tu sincera pupila…
Y mis alas rotas,
No me llevan a ti,
No puedo tomarte,
Llevarte conmigo
A nuestro jardín.
Veo caminar
Pequeños diamantes,
En tus ojos, Azdulella,
Y no hay tortura más lenta…
¿Qué hacer?
Mis nudillos crujen,
Debería ser tu escudo,
¿Más, porque sangras tú?
¿Por qué no sangro yo?
¿Por qué mi corazón late?
¿Por qué no se extingue?
Dagas del destino,
De una realidad impura,
¡Tomadme!
Mi pecho ante el suyo,
Mi cuello ante el suyo,
Y mi alma su escudo…
¿Por qué tengo vida?
¡Tomadme!
Los diamantes en el polvo,
Las rosas en las espinas,
La flor de loto en el lodo,
Nomeolvides en zarzal…
Las estrellas fragmentadas,
Nebulosas olvidadas,
Supernovas escarlatas,
Florecillas congeladas,
Y todo perdido…
Y tomaría tu mano,
Y besaría tus labios,
Besaría tus lágrimas,
Besaría tus silencios…
Y tomaría tu mano.



Sentirse tan inútil por no poder hacer nada... Ver el riachuelo de cristal que va cayendo de sus ojos. Y no poder hacer nada. ¿Que hacer? Daría todo por protegerla, pero soy tan inútil.